La franquicia es uno de los conceptos que más confusión genera entre los asegurados. Aparece en los seguros de coche, hogar, salud y viaje, y entender cómo funciona puede ahorrarte sorpresas desagradables cuando tienes un siniestro.
¿Qué es exactamente la franquicia?
La franquicia es la cantidad de dinero que tú pagas de tu bolsillo antes de que el seguro empiece a cubrir el resto. Si tienes una franquicia de 300 € y el daño es de 1.000 €, tú pagas 300 € y el seguro cubre los 700 € restantes. Si el daño es de 200 €, inferior a la franquicia, el seguro no paga nada y asumes el coste íntegro.
Tipos de franquicia
- Franquicia fija: siempre pagas la misma cantidad (por ejemplo, 300 €) independientemente del importe del siniestro.
- Franquicia porcentual: pagas un porcentaje del daño total (por ejemplo, el 10% del coste de reparación).
- Franquicia deducible: la más habitual. Se descuenta del importe del siniestro antes de calcular lo que paga el seguro.
¿Por qué existen las franquicias?
Las franquicias tienen dos objetivos principales. El primero es reducir el coste de la prima: al asumir tú una parte del riesgo, la aseguradora puede cobrarte menos. El segundo es evitar que se declaren siniestros pequeños que generan más coste administrativo que beneficio real.
¿Cuándo conviene tener franquicia?
La franquicia tiene sentido si eres un conductor o asegurado con bajo historial de siniestros y prefieres pagar menos prima a cambio de asumir los daños pequeños. No tiene sentido si tienes un historial de siniestros frecuentes o si no dispones de liquidez para asumir el importe de la franquicia en caso de necesidad.
Ejemplo práctico: Un todo riesgo sin franquicia puede costar €800/año. El mismo seguro con franquicia de €500 puede costar €550/año. Si en 3 años no tienes ningún siniestro, ahorras €750. Si tienes un siniestro, pagas €500 de franquicia pero has ahorrado €250 en primas. El punto de equilibrio depende de tu historial y tu tolerancia al riesgo.